El título de hoy es una frase que escucho a diario, en las organizaciones y fuera de ellas también. ¿Cuántas veces nos encontramos presentando nuestras quejas de una persona a otros y aplicamos esta frase?, ¿Cuántas veces creemos estar en lo cierto, ser los dueños de la verdad y ver lo equivocado que están los demás?.
¿Qué pensarán los demás de nosotros?... y, si todos pensamos de todos lo mismo ¿quién tiene que cambiar?...
En el contexto actual es vital aprender a interactuar con otras personas para obtener resultados. En el mundo en el que vivimos es imposible alcanzar metas si no es en colaboración con una o más personas; desde mi punto de vista, cada vez nos alejamos más. Tengo a veces la sensación que las redes sociales, y la velocidad en que vivimos nos alejan de la creación de vínculos estrechos con los demás. Hoy día nuestros amigos se encuentran en cualquier parte del mundo, hablan diferentes idiomas y a la mayoría de ellos nunca los conoceremos en persona pero también sucede en las organizaciones, donde los objetivos están por encima de las personas y donde las personas valen por sus resultados. Si, podemos echarle la culpa al empresario o al responsable de Recursos Humanos por no crear las estructuras necesarias para que esto no suceda y volvemos nuevamente al título en cuestión…

Estos días, como cada comienzo de año, nos encontramos relajados porque mal o bien, el año anterior quedo atrás y los objetivos cumplidos o no ya dejaron de ser una carga… Al menos por unos meses hasta que todo vuelve a repetirse. En estos días, nos tomamos un respiro y es donde planificamos, en el aire, metas que nunca llevaremos a la práctica; si son personales, ir al gimnasio, bajar de peso, las típicas, si son organizacionales, cambiar ciertos procesos que molestaron en el pasado, crear un contextos organizacional más cálidos, entre otros… ¿Cuáles son las acciones en las que hoy estuvo pensando y sabe que no cumplirá?
¿Qué cambia en nosotros cuando cambia el año en el calendario?
¿Qué nos hace creer que el 31.12 termina una etapa y el 01.01 comienza otra totalmente diferente?
Bien, volvamos al tema que nos convoca; los cambios en las personas.
Si pensamos que alguien o algo interfiere en nuestros resultados y esto nos preocupa, tenemos dos caminos para seguir; quejarnos o responsabilizándonos por la situación. Si nos quedamos en la queja, vamos a obtener consuelo cortoplacista. Mucho de lo que escucharemos y observaremos será similar a lo que “queremos” pensar y creer.
Las personas que nos rodearán tendrán problemas similares a los nuestros y pensarán igual que nosotros, las noticias que escucharemos en los medios, estarán orientadas a confirmar nuestros puntos de vista y entraremos en un círculo donde la queja tendrá que ser cada vez más “potente” para sostener a nuestra víctima interior. De esto solo se sale haciéndonos responsables y somos responsables cuando pensamos en un cambio o revisamos como podemos influir para que este contexto se modifique en algo. La pregunta es ¿quién se siente incomodo con los actos de esta persona? ¿quién siente que esto que pasa no es lo que debería pasar?.
Claro esta, que si todo lo que nos molesta, pudiera ser cambiado tan solo con quejarnos, el mundo estaría creado a imagen y semejanza nuestra pero lamentablemente no es así. Ahora, tenemos la posibilidad de crear “nuestro mundo” ideal (o al menos aproximarnos). Usted podría estar pensando “si y, que hacemos con los políticos, o con los poderosos que deciden el futuro del mundo?”, ¿usted puede hacer algo para que los políticos o estos poderosos cambien y actúen según su punto de vista?... si es si ¿qué espera para hacerlo?, si es no, ¿esta dispuesto a esperar toda su vida a ver que pasa?...
Otras de las frases comunes en este fin y comienzo de año es “dicen que el año próximo va a ser mejor”, otra expresión de deseo, que deja en manos del “año” o de alguien nuestro porvenir. El cambio de almanaque genera en muchas personas nuevas expectativas, como si pasar de un año al otro creara mágicamente un nuevo contexto donde todos nuestros problemas serán resueltos gracias al almanaque “lo malo se fue y espero que venga algo mejor”. Es grato sentirlo pero es irracional creerlo…
La semana pasada conversando con Juan, Gerente Comercial de una prestigiosa empresa de Ingeniería industrial que durante 2009 creció un 10% con respecto al año anterior (la media del sector estuvo en -10%) me comentaba lo siguiente:
“Nosotros trabajamos con el personal para sacarnos el miedo a la crisis. En Octubre de 2008, nuestros vendedores se encontraban desmotivados por lo que vendría. Entonces fue cuando pensamos en las oportunidades que teníamos por delante. Nos sacamos el miedo y vimos que los clientes iban a requerir de otros servicios que hasta ahora no estábamos ofreciendo aunque teníamos potencial para hacerlo. Definimos un plan de mediano y largo plazo pensando más allá del 2009 y sabiendo que las crisis, tarde o temprano se terminan. A lo largo del año, no hablamos nunca más de crisis, hablamos de las oportunidades que nos ofrecía el mercado. Mi satisfacción es sentir que terminamos 2009 siendo responsables por nuestros resultados. Al finalizar el año, en la organización vivimos un estado de euforia y nos planteamos objetivos muy desafiantes para lo que viene…”.
Un nuevo año comienza…u otro año termina… Dos formas de ver una misma realidad que podemos tomar como disparadores y desde allí reflexionar; ¿somos concientes del paso del tiempo? ¿tenemos autonomía para vivir o dependemos de “el año” y de los demás para alcanzar o no lo que deseamos?
Como dice la canción “Solo se vive una vez”. El 2010 no se repite y esto es tanto para las personas como para las organizaciones. Si seguimos esperando por “el mundo” hipotecamos nuestros sueños. El comienzo de año es un buen momento para reflexionar y planificar. A aquellos que no les guste planificar, quizás soñar también sea un buen paso para obtener algo distinto, diferente.
Por un año donde cambiemos una de nuestra frases favoritas por
“Soy yo el que tiene que cambiar”
|