Ese día en que me acuerdo de llamar por orden alfabético a gente querida, o no tanto, que hace un año no contacto ( desde el último día del amigo), que me deslomo por reunirme con todos los grupos que tengo, que nos empeñamos en juntarnos sí o sí, en lugares atestados de personas, aunque sea un ratito. Ese día en que un olorcillo a culpa nos viene cuando le decimos que no a alguien, como si no fuese tan importante en mi vida todos y cada uno de los personajes que la integran. No entiendo por ejemplo cuando me escucho decir al que encuentro en mi camino un "Felíz Día" con una sonrisa de oreja a oreja, como si compartieramos una amistad en común.
Pero también me vienen a la memoria, aquellos amigos que por alguna razón, por un error, o una equivocación, ya no llamo para saludarlo ni siquiera ese día. A veces no me acuerdo ni que pasó, solamente sé que de amigo del alma pasó a no figurar en mi agenda cotidiana.
Y esto me trae a la memoria un cuentito que quizás ayuda a reinscribir en la agenda sus nombres, seguramente cuando seamos más sabios, el cuento es así:
Iba Buda visitando un pueblo, y los hijos de un comerciante dejaron de hacer sus quehaceres por ir corriendo a verlo. Cuando el padre se enteró, se indignó con Buda que venía a interrumpir con su presencia el curso de los negosios, y decidió ir a insultarlo.
Cuando llegó a verlo, lo escupió en la cara, a lo cual Buda después de limpiarse le sonrió y siguió camino. Volviendo el hombre a su casa comenzó a sentir remordimientos, y a darse cuenta lo injusto de su acción.
Decidió al día siguiente volver a pedirle disculpas. Cuando llegó a verlo se acercó y le dijo: "Buda, te pido disculpas por haberte escupido. Fui injusto contigo" A lo que Buda sonriendo le respondió " No puedo disculparte"
Sorprendido el hombre le preguntó porqué y Buda le respondió " Porque el que me escupió ayer no es el mismo que vino hoy, de modo que no hay que disculparte nada... ahora si me encuentro con el Buda de ayer, le voy a contar que viniste".
Sí. No somos las mismas personas. Vamos creciendo y aprendiendo.
Quizás podemos buscar en las agendas denohacetantotiempo y marcar el número de ese amigo, que no es el mismo que hizo aquello que no te gustó, y hablarle desde el que sos hoy, que no es el mismo que se enojó aquel día.
Quizás yo también lo haga.
Te deseo un día de reflexión y alegría.
Feliz Día Amigo! |