Respetable argentino: FAIDELA se dirige a usted con el fin de invitarle a sumarse a una campaña del buen trato, indispensable para mejorar nuestra calidad de vida.
Esta iniciativa surge de la vivencia de las personas mayores y discapacitados que –ante alguna dolencia- buscan la atención y el cuidado de su salud.
Es denigrante y cercena la dignidad humana el hecho de – que además de su dolencia física- se debe sumar hacer colas desde las cuatro de la mañana para mendigar un turno en los hospitales de la provincia, que –cuando no están de paro- atienden sobrecargados, sobre exigidos, con el consiguiente mal humor de todos: así, a veces, se reciben ladridos gruñones en vez de un saludo amable y comprensivo.
Nadie va a un ente sanatorial por turismo o por placer, sino por un mal que lo aqueja y sólo el que lo padece sabe cuánto duele.
En Córdoba y para los afiliados a las grandes obras sociales, el camino a la salud está lleno de inconvenientes, como una carrera de obstáculos. Así ocurre lo inevitable: la enfermedad golpea a su puerta; entonces llega la internación en un ente sanatorial. Allí hay que suplicar por una atención adecuada desde la enfermería hasta los tratamientos específicos. Al final –y en el mejor de los casos- es dado de alta de una internación que quizás se pudo haber evitado. Porque como sabemos, aquí y en todo el mundo, invertir en el primer nivel de atención es mucho más barato que gastar en el segundo nivel, o sea las internaciones en cualquier sanatorio, clínica u hospital.
Pero mejor le podemos contar de los “casos FAIDELA” que son los más desamparados de la sociedad. Desde hace 24 años nos ocupamos de esa “población invisible”, la que aumentó considerablemente en los últimos años: porque incluye los desocupados, sub.-ocupados y los que están fuera del sistema oficial de las obras sociales: son profesionales de todas las disciplinas, obreros, operarios, changarines… y ni hablemos de nuestros adultos mayores: los que hicieron -y aún hacen- la Argentina grande que disfrutamos.
Esta “población invisible” a la hora de recibir una atención de salud comienza un peregrinar desalentador. Entonces, algunos habitantes de la zona de traslasierra, cambian sus domicilios a la vecina provincia de San Luís porque dicen que allí los atienden mejor en los entes de salud.
Proponemos un primer paso importantísimo y de alto valor humanitario con un costo cero económico:
“una campaña del buen trato”
Por lo tanto le invitamos a sumarse a nuestra campaña del buen trato entre seres humanos como un feliz comienzo de un cambio en nuestra convivencia entre argentinos, reconociendo primero con humildad que podemos mejorar nuestro saludo inicial cada mañana para el bien de todos.
Hacemos propicia la oportunidad para saludarle muy atentamente.-
Dra. Ana Teresa Aguirre - Presidenta
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