|
| |
| LAS MANOS DEL MAESTRO
|
Mi viejo Maestro de masaje me miró seriamente y me dijo : “ Ya te enseñe toda la técnica, ahora empieza el camino, y sabrás que ya eres masajista cuando ya no pienses en ella “.
Cuanto tiempo me llevó comprender las palabras de mi querido maestro japonés.
Con el tiempo me fui transformando en ese “ masajista” que él aludía y me dí cuenta que no solo era por la técnica que iba incorporando sino más bien por el desarrollo de mi sensibilidad y percepción, en mi forma de “ver” al otro.
Las manos ( herramientas de indiscutible importancia en cualquier sistema de masaje) y el tacto se fue transformando, con la experiencia y la observación, en un maravilloso método de comunicación a través del cual percibía la historia corporal del paciente y éste mi intención curativa. Había mejorado ostensiblemente el primer contacto que muchas veces define el éxito de la terapia.
¡Que mecanismo de comunicación inconsciente, vital y efectivo ¡
Tocar al otro es una forma de conocerlo, de acercarse, de comprenderlo y también de pedir todo eso; y no es necesario ser masajista, solo basta con querer tomar contacto.
En mis cursos de masajes, cuando los alumnos están ya avanzados, hacemos una práctica con ojos vendados; la incomodidad y torpeza iniciales se va transformando en movimientos elásticos suaves y sabios y ellos manifiestan que les parecía entrar en otra dimensión “sensitiva” y sentirse más vitales.
Siempre recomiendo a personas comunes tomar cursos de masajes básicos porque a través del pretexto de aprender una técnica incorporamos un lenguaje profundo y sincero para comunicarnos con los demás y a través de la energía de nuestras manos, aún con poca técnica, podemos hacer muy bien a otros y a nosotros. |
Ver sobre esta actividad: Alfredo Diego Martínez Vilá -
Terapeuta Corporal -
Vecino de Balvanera/Congreso |
| |
|
|